Cuando Flamengo tocó el cielo con las manos

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Épocas de gloria si las hay, Flamengo tocó el cielo con las manos en 1981. Utópico e impensado, el club era debutante en la Copa Libertadores de aquel año ¡y se consagró campeón! Sí, a la primera. Hace 40 años, con un Zico mágico y una pizca de fortuna lograron dar la vuelta en el Centenario de Montevideo para empezar a gestar una historia de grandeza.

De una copa, a la otra.

La edición de aquel año era más escueta que las actuales en cuanto a participantes. Sólo dos equipos por país clasificaban a la cita máxima de Sudamérica: campeón y subcampeón del torneo antes. Y el vigente coronado del certamen, claro. Nacional (URU) era el afortunado que quería defender su estatus, pero no logró pisar fuerte en la fase que ingresó.

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Hasta entonces, el Fla no había podido disputar nunca la Libertadores. El 81 fue el momento de aparecer por primera vez en la cartelera grande del continente, de robarse las portadas. Ya había conseguido ¡26! campeonatos estatales, en el Carioca y Taca Guanabara, pero jamás la Serie A brasileña. Llegó como vencedor del Brasileirao tras ganarle a Atlético Mineiro en la finalísima. El señor Arthur Antunes Coimbra ya estaba consagrado como artillero y taumaturgo.

Maradona con Zico y la del Flamengo.

Maradona con Zico y la del Flamengo.

El DT campeón era Cláudio Coutinho, quien venía de quedar tercero con la selección de Brasil en el Mundial del 78 y prometía. Para el comienzo de la nueva campaña, el Mengao tuvo que buscar nuevo entrenador ya que Coutinho había partido rumbo a Los Angeles Aztecs, propiedad de Elton John. Así llegó Diño Sani, pero no duró mucho: lo echaron tras los primeros dos partidos de Copa.

FLAMENGO RECORDÓ UN GOL DEL 81

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Ahí arribó Paulo César Carpegiani, el volante que colgaba los botines para dirigir a sus compañeros. Mal no le fue… Comenzó su participación en el Grupo 3. El primer match fue contra un viejo conocido. Empató 2-2 contra el Mineiro en su estreno absoluto y luego aplastó a Cerro Porteño por 5-2. Luego debería enfrentar a Olimpia con el cambiazo de Deté consumado: 1-1 en casa.

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La cosa estaba brava, pero no era imposible. Volvió a repetir resultado contra el Galo, pero esta vez en Río, y revalidó su goleada ante el Azulgrana, ahora 4-2. Necesitaba ganarle al Decano paraguayo para avanzar cómodo a la siguiente fase. La fortuna no acompañó y el 0-0 en Asunción lo condenó a jugar un partido de desempate contra el Mineiro.

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Y se jugó, en Goiania. El 21 de agosto se vieron las caras para ver quién seguía en la Copa. En un encuentro de locos, el Mengao sacó boletos y avanzó: a los 35′ del primer tiempo, el elenco de Belo Horizonte ya tenía ¡cinco expulsados! y se tuvo que suspender el match, dándole ganado el mismo al equipo de Zico y compañía.

Zico, la bestia de aquel equipo.

Zico, la bestia de aquel equipo.

Para la segunda fase, y última ante de la finalísima, también jugó el azar para Flamengo. En el sorteo le tocó con Deportivo Cali y Jorge Wilstermann. ¿Del otro lado? Cobreloa, Nacional y Peñarol. Ya no quedaban argentinos vivos en el certamen: River y Rosario Central, del mismo pelotón, quedaron afuera de primeras. Acá no hubo que transpirar mucho…

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Bajo la dirección técnica de Carpegiani ganaron los cuatro partidos: 1-0 y 3-0 a los colombianos y 2-1 y 4-1 a los de Cochabamba. Holgado, con 10 goles a favor y tan solo dos en contra, se postulaba como finalista en lo que era su primera aparición y sin el DT que los había hecho campeones en Brasil. Lo que llamaríamos la Cenicienta.

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Su rival para la definición fue Cobreloa del argentino Vicente Cantatore, que dejó en el camino a los dos gigantes uruguayos. La ida se jugó el 13 de noviembre en el Maracaná. El Fla arrancó con un buen 2-1 gracias a Zico (uno de penal). Para la vuelta, siete días más tarde, sufrirían en Santiago de Chile: 10′ antes del final, Víctor Merello puso el 1-0 definitivo para los Mineros, que forzaban un desempate.

¿Cuándo se jugó el tercer partido? Sí, un 23 de noviembre, mismo día de la final con River. En Montevideo gritó campeón. Zico volvió a hacerse gigante y metió los goles para el 2-0 que sentenciaría a O Mais Querido a la gloria máxima. Ojo, el partido no fue todo color de rosa: Fla terminó con nueve y los chilenos con ocho después de un calentón cerca del final.

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El 10 fue la gran figura de los brasileños metiendo ¡11 tantos! para quedar como máximo goleador y darle la alegría que todos quisieran vivir a los hinchas del Mengao. El DT Carpegiani se convirtió, además, en el entrenador campeón más joven del certamen con sus 32 años, 9 meses y 16 días.

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Lamentablemente, Flamengo no pudo festejar del todo. Coutinho, quien los había llevado a ganar el Brasileirao, falleció cuatro días más tarde: se encontraba de vacaciones en Río, festejando el título de su ex club, cuando murió ahogado mientras realizaba caza submarina, uno de sus hobbies. Una mancha negra después de un año de ensueño.

Este miércoles juega el Fla.

Este miércoles juega el Fla.

Este miércoles, a las 21.30, el Mengao visita a Defensa y Justicia por la ida de los octavos de final de la Libertadores. El Halcón de Sebastián Beccacece promete y los brasileños vienen de cambiar de entrenador en los últimos días: llegó Renato Gaúcho para reemplazar a Rogerio Ceni. Entre la multa a Gabigol y las risas, hay acción.

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